Es precisamente ese tipo de gasto —el que no tiene nada que ver con un billete de avión— el que también puede acercarte a tu próximo viaje, sin necesidad de subirte a un avión para conseguirlo.
Existe la idea de que los programas de fidelización aérea solo tienen sentido para quien viaja mucho en avión. El turismo rural es un buen ejemplo de que no es así: en una escapada de este tipo puedes no pisar un aeropuerto en todo el fin de semana y, aun así, seguir acumulando Avios con el gasto que ya ibas a hacer de todas formas.
Con una tarjeta para viajes asociada a Iberia Club, parte de ese gasto —el carburante, la comida, el alojamiento rural— puede generar Avios al pagarlo con ella, siempre que la operación cumpla las condiciones aplicables. La lógica no consiste en gastar más para acumular: consiste en que el gasto que ya tenías previsto para la escapada contribuya a tu próximo vuelo.
Buena parte de la España rural no puede recorrerse con la misma facilidad que una gran ciudad, y el coche suele ser imprescindible para llegar hasta el alojamiento y moverse entre pueblos, rutas y explotaciones agrícolas o ganaderas.
Iberia Cards ofrece descuentos en carburante en estaciones de Repsol, Campsa y Petronor para titulares de sus tarjetas, sujetos a las condiciones vigentes de cada acuerdo. Es un beneficio que no depende de la frecuencia con la que vueles: se activa simplemente repostando en una de estas redes, algo que en una escapada rural por carretera suele ser inevitable.
Conviene distinguir dos capas de acumulación. Por un lado, los Avios que se pueden obtener al volar con Iberia y otras compañías asociadas a Iberia Club. Por otro, los Avios que genera una tarjeta al pagar compras elegibles —como el carburante, el alojamiento o las comidas de una escapada rural—, que son incrementales a los del propio vuelo. Todos acaban en el mismo saldo, pero entender que vienen de sitios distintos ayuda a calcular con más realismo cuánto se está acumulando a lo largo del año, incluso en los meses en los que no coges un avión.
Alojamiento y transporte suelen concentrar buena parte del presupuesto de una escapada rural, pero no son los únicos gastos: combustible, restaurantes, compras de producto local, entradas o experiencias en explotaciones agrícolas y ganaderas también forman parte de la cuenta.
Una forma práctica de organizarlo es dividir el presupuesto en cuatro partidas: desplazamiento, alojamiento, comidas y experiencias. Tener este reparto claro desde el principio ayuda a evitar que un fin de semana aparentemente económico termine costando más de lo previsto, y a identificar qué parte de ese gasto puede generar Avios si se paga con la tarjeta adecuada.
Comprar pan en la panadería del pueblo, probar quesos elaborados a pocos kilómetros, visitar una pequeña bodega o comer en un restaurante que trabaja con producto local no solo ayuda a que una mayor parte del gasto permanezca en el territorio: si esas compras cumplen las condiciones del producto, también pueden formar parte del gasto elegible que genera Avios.
El agroturismo lleva esta idea todavía más lejos: no se limita a observar el paisaje, sino que permite conocer las actividades que lo han construido, desde el cultivo y la cosecha hasta la elaboración de queso, aceite o vino.
El turismo rural demuestra que la relación con tus Avios no depende de cuántas veces subas a un avión, sino de cuánto de tu gasto habitual —también el de carretera— pasa por la tarjeta adecuada. Una escapada de fin de semana a la España rural no tiene por qué generar directamente un billete de avión, pero sí puede ir sumando, viaje a viaje, hacia el siguiente.